"Pero su cabeza ha estado siempre muy bien asentada, y es que no cabe duda de que la afianzó mucho tiempo atrás, cuando realmente tenía 13 años, o unos pocos más, y un acaudalado 'amable caballero', el primero de una serie de agradecidos y bienintencionados mecenas, le preguntó a la menuda Coco, hija de un herrero vasco que le había enseñado a ayudarle a herrar los caballos, si prefería las perlas negras o las blancas. Ni las unas ni las otras, le respondió: lo que prefería, chéri, era el capital para montar una pequeña tienda. Y así surgió Chanel, la visionaria de la moda."
(TRUMAN CAPOTE)
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