"En Opera, Cristina Marsillach es obligada por el maníaco a ver sus asesinatos, le impide cerrar los ojos mediante unos alfileres colocados bajo sus párpados. Es una idea muy perversa y muy interesante. Es como el espectador del cine de terror, que no puede cerrar los ojos ante lo que ve, por muy espantoso que ello sea."
(DARIO ARGENTO)









