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"El aire de aquella mujer era frío y contenido, y el peinado de su cabello, que iba ligeramente espolvoreado, así como la forma de su vestido, atestiguaban aquella sencillez que determina el buen gusto allí donde la religiosidad pasa como parte integrante de la elegancia. Bien podía haber sido la esposa de un alto funcionario alemán. Lo único exageradamente lujoso que exhibía eran sus alhajas, de inestimable valor, sus pendientes y su triple collar larguísimo, hecho de perlas grandes como cerezas y de suaves irisaciones."
(THOMAS MANN, La Muerte En Venecia)
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“La silenciosa Silvana Mangano, que observa a sus hijos vestidos tan bella y pulcramente, resultaba una copia de Doña Carla Visconti: el mismo Visconti dijo que ver a la Mangano leyendo en la playa cubierta por sombreros y parasoles, con aquel soberbio perfil, distante, sin marido, le produjo la aterradora impresión de estar viendo a su madre.”
(Gaia Servadio, Luchino Visconti)
Fotografías: MARIO TULSI








