"Pero, más allá de sus interpretaciones, Taylor ha ido construyendo una vida que se nutre de pasadizos peligrosos. Y ahí es donde ejerce una mayor fascinación como gran amiga y confidente de los gays brillantes y atormentados: Montgomery Clift, Tennessee Williams o Rock Hudson, en el lado atormentado, y Truman Capote en el lado avasallante y deshinibido.
Siempre me admiró la cruel imagen de Liz Taylor, entonces de veintitantos años, extrayendo trozos de cristal de la garganta de Montgomery Clift tras el accidente automovilístico que éste sufriera al abandonar precipitadamente una fiesta en casa de la actriz.
Pero Taylor estuvo allí para salvarlo como sólo ella podía hacerlo: brutal y enérgicamente, introduciendo sus dedos de diva del celuloide en una garganta cubierta de cristales".
(BORIS IZAGUIRRE)
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Fotografías: BOB WILLOUGHBY








