"Durante las últimas semanas, con ansiedad creciente, había intentado recorrer de nuevo el itinerario de la gestación de aquella película a la que ni siquiera había sabido dar un título. En la carpeta donde reunía mis
apuntes había escrito provisionalmente 8 1/2,
haciendo referencia al número de las películas
que hasta ese momento había rodado.
Reflexiono y comprendo que me encuentro en una
situación sin salida. Soy un director que quería hacer
una película que ya no recuerda, y justo en ese momento
todo se resolvió. De pronto entré en el corazón de la película. Relataría cuanto me estaba sucediendo, haría
una película sobre la historia de un director que
ya no sabía cuál era el filme que quería hacer"
(FEDERICO FELLINI)