punto de vista de la documentación sobre la Francia de la época lo he tenido que rectificar yo: mi decorador contrató a un documentalista que trabajó mal. Por ejemplo, me mostraban carteles de películas de la época y yo les decía: 'No. No podemos utilizarlos, ¿Por qué? ¡Por que
esas películas fueron prohibidas por los nazis, idiotas!'
Preferían un atrezzo bonito a uno verdadero. Colocaban carteles de películas con Lilian Harvey; pero cuando ella abandonó la Alemania nazi, era imposible incluso pronunciar su nombre, hasta tal punto la odiaba Goebbels"
(QUENTIN TARANTINO)















