"A comienzos de 1955, sentado bajo el sol californiano y mientras trabajaba sobre un guión propio que abordaba un tema americano recibí una llamada telefónica del productor italiano Dino de Laurentiis, para preguntarme si me gustaría llevar a la pantalla la gran novela de Leon Tolstoi, Guerra Y Paz. ¡Aquella fue la decisión más rápida que he tomado en mi vida! No dudé ni un solo instante.
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Para la elección de los actores, estuvimos de acuerdo en que Audrey Hepburn interpretara el personaje de Natasha. La citamos junto a su marido, Mel Ferrer, que interpretaría, si accedía, el papel del príncipe Andrei (...) Para el personaje de Pierre, nos costó más encontrar al actor ideal, a pesar de que yo podía sentirme perfectamente identificado con el personaje, con sus motivaciones, con su búsqueda de lo real y de la verdad (...) En ese personaje se condensaba todo lo que yo mismo, desde mis inicios, había tratado de transmitir en el cine, durante toda mi vida (...)
En Pierre reconocí a un 'hermano', y quería que Peter Ustinov, que me parecía animado por esa vida interior que yo buscaba, encarnara el personaje. Pero los productores se opusieron, hablando de la falta de credibilidad que tendrían las pseudoescenas de amor entre Pierre y Natasha. Me dijeron que el contraste entre la delgadez de Audrey y la gordura de Peter Ustinov no sería 'comprendido' por el público.
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Para la puesta en escena de la batalla de Borodino, contamos con seis mil hombres del ejército italiano. Sin embargo, necesitaba una buena introducción a la batalla. Recuerden: mientras el primer golpe de cañón suena en el campo de batalla, Pierre se siente intrigado por una flor, una extraña flor que crece en la zona (...)Después la cámara se desplaza con Pierre cuando sale del bosque y, a su lado, asiste por primera vez a la batalla. Las escenas espectaculares suelen ser más efectivas cuando se las ve a través de los ojos de alguien que nos resulta familiar.
En aquel momento, una persona que había sido invitada al rodaje me dijo que tenía razones para considerarme a mí mismo como un Napoleón. Le respondí que el propio Napoleón sólo había tenido el placer de dirigir a uno de los bandos enfrentados, ¡mientras que yo dirigía a los dos!"
En aquel momento, una persona que había sido invitada al rodaje me dijo que tenía razones para considerarme a mí mismo como un Napoleón. Le respondí que el propio Napoleón sólo había tenido el placer de dirigir a uno de los bandos enfrentados, ¡mientras que yo dirigía a los dos!"
Texto: King Vidor, fragmentos de Un Árbol Es Un Árbol
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(KING VIDOR)











