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"El director al que más he detestado ha sido Fritz Lang. Descubrí esos sentiminentos por él en 1952, durante el rodaje de Encubridora. Para poder trabajar a sus órdenes tuve que refrenar todo el odio y rechazo que me inspiraba. Si Mel Ferrer no hubiera estado allí, creo que hubiera abandonado a mitad del rodaje (...) Fritz Lang pertenecía a 'la cofradía de los sádicos'. Despreciaba mi devoción por Josef von Sternberg, e intentó reemplazar a aquel genio en mi corazón y en mi cuerpo. Lo sé porque me lo confesó.
Encubridora, la única película en que me dirigió
es una película muy mediocre"
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(MARLENE DIETRICH)











