"Estábamos en Gucci y él había escogido y amontonado sobre un mostrador unas dos docenas de carísimos jerseys. De pronto, los agarró todos y salió caminando tranquilamente a la calle, donde estaba lloviendo a cántaros. Tiró los jerseys al suelo y empezó a darles patadas.

Los empleados de Gucci se lo tomaron con calma.
Uno de los dependientes sacó un bolígrafo y un talonario de facturas y me preguntó: '¿A nombre de quién debo cargar estos jerseys?' (...) Dijo que necesitaba alguna identificación, así que salí a la calle, donde Monty seguía propinando patadas a los jerseys, y le pregunté si tenía alguna tarjeta de crédito. Me miró con una altivez absolutamente maníaca y desproporcionada y me dijo:
'¡Mi rostro es mi tarjeta de crédito!'"
(TRUMAN CAPOTE)
fotografías: Norman Parkinson










