
"Mi primer descubrimiento sobre ella fue que, a pesar de una graciosa abundancia de tacos, resultó ser, en diversos ámbitos, una moralista, bastante estricta, casi calvinista. Por ejemplo, la perturbaba la idea de interpretar la malhadada y hedonista heroína de Una Mujer Marcada de John O'Hara; tenía un contrato inquebrantable que la obligaba a hacer el papel (por el que ganaría un Oscar) pero le hubiera encantado poder dejarlo correr, porque :'No me gusta esa chica. No me gusta lo que representa. Su sórdida vacuidad. Los hombres. El acostarse con todo el mundo'".
(TRUMAN CAPOTE)












