_No, no hay nada de eso en absoluto. Ya le dije a usted que me cuesta trabajo explicarme. Usted me abruma. No tome a mal mi garrulería. Usted comprenderá por qué es imposible enojarse conmigo: yo estoy sencillamente loco. Aunque, después de todo, me es igual que usted se enfade. Yo estoy arriba, en mi chiscón, y basta que recuerde y me represente el rumor de su falda, y ya me tiene pronto a morderme las manos. Pero ¿porqué había usted de enfadarse conmigo? ¿Por el hecho de titularme esclavo suyo? ¡Aprovéchese, aprovéchese usted de mi esclavitud, aprovéchese! ¿No sabe usted que algún día he de matarla? Pero no la mataré porque deje de amarla ni por celos, sino, simplemente, porque a veces me entran ganas de comérmela. Se ríe usted...
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Texto: fragmento de El Jugador, de Fedor Dostoievski

(Elizabeth Taylor en el set de rodaje de la película. La actriz que sigue ingresada en el Cedars-Sinai de Los Angeles cumplirá 79 años el próximo 27 de febrero)








